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La afirmación más relevante es: estoy interesado en la paz. Como individuo. Para mí. Como una persona sobre la faz de la tierra. No como una entidad, ni como una etiqueta, sino como un ser vivo que respira. Como un ser humano, cuya existencia tiene un valor incalculable, la que no puede duplicarse ni reemplazarse. Esta es la oportunidad que se nos ha dado a cada uno. Respiramos, pero no nos damos cuenta de lo valiosa que es, esta respiración. Existimos, pero no nos damos cuenta del valor de esta existencia, hasta que es demasiado tarde. Ese día lo sabemos, lo comprendemos y entonces decimos, un segundo más!, un aliento más!. Entonces la sabiduría, es reconocer el valor de esta existencia, ahora, mientras la tenemos, mientras la podemos comprender, apreciar. Porque la paz es un sentimiento. Un sentimiento de “No Dualidad”, un sentimiento de mí, el “yo” que comprende mi existencia, sintiéndose en paz, no en la confusión, ni en la guerra, o en la controversia, sino en esa serenidad de la existencia. Sócrates dijo: “conócete a ti mismo”. Aludiendo quizá, al hecho que hay en ti más de lo que imaginas, que hay otro capítulo que aún no se ha abierto, que pueda haber un tesoro enterrado, que aún no se ha descubierto, que quizá, haya un cuarto más en esta vivienda, en esta mansión, en esta casa, que no se ha visto. El deseo de paz trasciende, cualquier tipo de barrera. Aún en prisión. Incluso ahí, los que están en la cárcel, desean paz. Y los que viven en enormes mansiones, también desean paz. Aquellos que tienen poco de comer, también desean paz. La paz es una de esas cosas, que si no la sientes, puedes olvidarte hasta del hambre, porque después de terminar ese plato de comida, sigues queriendo estar en paz. No quiero estar en la confusión. La peor guerra es la que tiene lugar en el interior de un ser humano. La peor. Porque no hay tregua posible. No puedes hacer un “alto el fuego”, no puedes frenarla, no puedes negociar con una de las partes, y el problema con la guerra interior, es que aunque ganes, la pierdes. Porque es contigo mismo. Así que quien eres? Eres alguien a quien se la dio la posibilidad de existir. Esta es tu existencia. Y a veces, nos olvidamos… olvidamos lo que aquí está sucediendo, lo que se está creando. Hazlo bien, y será más hermoso que la Mona Lisa. Hazlo bien, y será más majestuoso, que la estatua de David, más grandioso que la Capilla Sixtina. Y quien lo juzgará? Quien lo admirará? Quien será quien se pare a reflexionar y dirá: si, esto es fabuloso? Nadie más que tú.