Cuando los religiosos tomaron a la prostituta y la llevaron temprano al templo dijeron: "Maestro, la encontramos teniendo relaciones y la ley dice que tiene que morir, ¿qué decís vos?". Si Jesús les decía que la perdonaran y tuvieran misericordia, lo hubiesen apedreado a Él porque estaba negando La Palabra que decía que tenía que morir. Si, por el contrario, respondía: "Mátenla", lo hubiesen apedreado por no tener misericordia. La verdadera intención de estos hombres era primero matar a Jesús y luego a la mujer. Sin embargo, Jesús les dijo: "El que esté sin pecado, que tire la primera piedra", y todos soltaron sus piedras y se fueron. No pudieron matar a la mujer porque primero tenían que matar a Cristo, y como no pudieron matarlo, tampoco pudieron matarla a ella. Del mismo modo, la deuda, la enfermedad o la depresión te quieren destruir, pero para destruirte, primero deben destruir al Señor y como no pueden contra Él, tampoco pueden contra vos. Pablo dijo: "Mayor es el que está en mí que el que está fuera de mi". Si vos estás escondido en Cristo nada te puede tocar. ¡Ni la muerte, ni la vida, ni lo alto, ni lo bajo, te podrá separar del amor de Dios! Un día Cristo vendrá a establecer Su reino, la Tierra será resucitada y vivirás por siempre si has decidido amarlo y servirlo de corazón. Jesús no vino a cambiarte de religión sino a cambiar tu vida. Al lado del árbol del conocimiento del bien y del mal estaba el árbol de la vida sobre el cual Dios había colocado una espada para que nadie comiera de él. Sin embargo, cuando Cristo resucitó, esa espada fue quitada. ¿Sabés a quién representa ese árbol? ¡A Cristo! Nosotros ahora comemos de Él, porque Él es la vida, Él es quien nos alimenta. Hoy declaro que no habrá espíritu de engaño sobre tu vida y decreto que todo lo que te hayan quitado por estafas y engaños te será devuelto multiplicado por siete en el nombre del Señor. Declaro que vamos a experimentar todo lo bueno, pero que lo malo lo vamos a aprender por revelación. Declaro que somos la simiente de Cristo bendito a quien Satanás no pudo vencer y por eso hoy vamos de gloria en gloria. Declaro que los que amamos al Señor traeremos a Sus pies a toda la gente buena que está clamando por conocerlo. Declaro victoria en el nombre de Jesús. Amén.


